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¿Y quién se encarga de nuestros enfermos? / Por JHAD

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¿Y quién se encarga de nuestros enfermos? / Por JHAD

Mientras la presidenta discute sí hay crisis o no la hay en el sistema de salud y busca por todos lados el actor intelectual de las protestas, y los trabajadores levantan la voz para expresar sus inconformidades sobre ese mismo sistema, existe una verdad que no puede seguir esperando a que alguien tenga la razón y es la salud de los enfermos.

Qué es lo que tiene que responder el gobierno encargado de autorizar la compra de medicamentos a los familiares de un paciente que no encuentra el que le recetaron. O quién le explica a esa misma familia que un estudio o una cirugía tendrá que esperar. O quién se responsabiliza del personal médico que no puede cumplir con su trabajo porque no tiene los recursos adecuados.

Ahí está el gran detalle. Parece no importarle a nadie.

Y es que un enfermo no tiene interés en saber quién gana en esta controversia. En esa instancia no tiene por qué defender el legado de un presidente ni justificar las decisiones del gobernante en turno. El enfermo llega a un hospital porque necesita recuperar la salud, aliviar su dolor o seguir vivo.

Pero no puede perder de vista la gran responsabilidad que tiene y lo que esta implica como escuchar las voces incómodas, investigar las denuncias y reconocer aquello que no está funcionando, sea de su agrado o no.

También es cierto que si hay indicios de que los reclamos son sembrados, que se aclaren y documenten y listo. Decir que todo tiene una implicación política no borra una realidad atroz de necesidades básicas en el sistema de salud de nuestro país.

Está claro que esta discusión no puede convertirse en un lugar donde cada parte defienda su versión mientras miles de enfermos esperan. Tampoco basta con presentar cifras alegres de consultas, cirugías o medicamentos adquiridos si esas cifras no se traducen en atención efectiva y eficaz para quienes acuden a las unidades médicas.

El anterior presidente prometió un sistema de salud parecido al de Dinamarca. Claudia Sheinbaum asumió el riesgo político de responder por los resultados de aquel gobierno. Es posible que aferrarse a defender esa herencia explique parte del problema.

Porque gobernar no consiste en demostrar que el pasado fue correcto ni en convencer a la sociedad de que las críticas obedecen a intereses políticos. Gobernar consiste en hacerse cargo de la realidad, incluso cuando esa realidad contradice las promesas de quienes llegaron al poder y resolver con eficacia. Ese es el reto que tiene.

Y mientras esa discusión continúa, hay alguien que no tiene tiempo para esperar a que el gobierno, el sindicato o la oposición se pongan de acuerdo, si, son ellos, los enfermos, tus enfermos y nuestros enfermos.

Entonces, ante tanto desmadre: ¿Quién se encarga de ellos?

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